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02 Ene, 2026 ⏱️ 9 min de lectura

Un arte, todas las artes

Un arte, todas las artes

Jorge Orpianesi

Un arte, todas las artes

 

           Las artes marciales japonesas cuentan con un vasto arsenal técnico. De las muchas técnicas o waza que encontramos en cada disciplina podemos ver que algunas son compartidas entre varias, mientras que otras solo son propias de algún arte marcial en particular. Como practicante de varias artes marciales japonesas desde hace 40 años es que siempre me ha apasionado la investigación de estos “cruces de caminos” entre las distintas disciplinas. Me inicié en Karate do en el año 1982 y tres años más tarde tuve mi primera experiencia con el Aikido. Pero tuve que esperar hasta el año 1997 para iniciarme plenamente en esta nueva forma de combate sin abandonar mis entrenamientos en Karate do. Diez años más tarde haría lo propio con el Kobudo Okinawense para terminar cerrando mi círculo en el año 2010 cuando comencé mis practicas en Iaido de la línea Muso Shinden Ryu. Actualmente practico las cuatro disciplinas y debo reconocer que me costaría mucho en este momento de mi vida “elegir” entre alguna de ellas. Es por eso que siempre bajo mi firma encontraran la leyenda que reza “Practicante de artes marciales japonesas”, sin títulos, sin cargos, sin nada más que una referencia de a lo que me he dedicado toda mi vida. Antes de continuar, considero de importancia aclarar que los conceptos aquí vertidos están respaldados por mi propia y única experiencia y en nada pretender ser “palabra santa”. Jamás estuve en contra de aquellos que dedican su vida a un solo arte marcial, de hecho, ¡yo aprendo de ellos! Pero mi búsqueda me llevo por otros caminos que no siempre están bien vistos en la ortodoxia marcial. Fue esta misma búsqueda la que me hizo ver que muchas veces sucede que al estudiar sólo un arte marcial creemos equivocadamente que un waza es propio y exclusivo de ése arte, mientras que al elevar nuestro punto de vista hacia otras líneas de combate podemos ver cómo esa técnica que creíamos “secreta” y exclusiva de nuestro estilo, en realidad se trataba de una interpretación distinta de una técnica mucho más antigua. Así es como podemos ver que las caídas y volteos no son propiedad exclusiva del Judo, los golpes y atemi no son propiedad exclusiva del Karate, los empujones no son propiedad exclusiva del Sumo, las llaves y palancas no son propiedad exclusiva del Ju Jutsu o los centros vitales no son propiedad exclusiva del Kyusho por nombrar algunos ejemplos. Y esto no se trata de un “aggiornamiento” surgido del auge de las MMA (artes marciales mixtas) sino que se trata de un bagaje técnico que siempre estuvo presente en estas disciplinas desde tiempos inmemoriales y que por distintos motivos fueron ocultándose o cayendo en el olvido por falta de uso o una excesiva deportivización. Muchas veces nos creemos revolucionarios al agregar determinado trabajo en nuestra práctica y grande es la sorpresa cuando descubrimos que ese trabajo ya existía tres, cuatro, cinco o más generaciones antes que nosotros en el linaje de nuestra escuela.   

           En base a este concepto es que vamos a hablar en esta ocasión de un waza en especial. Hablamos de las técnicas de DEFLECTACIÓN conocido en algunas disciplinas como Suriage waza. Una deflectación significa básicamente un cambio de dirección, es decir que una técnica de nuestro adversario, que sigue una línea de recorrido, por una acción nuestra casi imperceptible, hacemos que ese recorrido cambie en beneficio propio. Este tipo de técnicas suelen provocar una desorientación en el adversario ya que el mismo, nunca alcanza a sentir su técnica obstruida o detenida al chocar contra algo como lo haría contra un bloqueo, por ejemplo, sino que siente que su ejecución continúa, pero al ser la trayectoria mínimamente desviada, anula por completo su efectividad. En el caso de la utilización de armas largas, este efecto se potencia ya que una ligera desviación de unos pocos centímetros en el cuerpo del arma genera una desviación considerable en su extremo. Este efecto genera que el atacante no prepara una segunda técnica por considerar que la primera aún no ha hecho blanco mientras que, si su primera técnica choca contra una defensa, sus reflejos actuarán rápidamente para lanzar una segunda en busca de su objetivo. Para lograr la mayor efectividad en un Suriage Waza es que debemos accionar nuestra defensa casi en simultáneo al ataque ya que una anticipación nos dejaría totalmente expuestos y un retraso provocará que el ataque de nuestro adversario llegue inexorablemente. Es por esto que yo considero a este tipo de técnicas como muy avanzadas, ya que requieren un “timming” perfecto que en caso de fallar nos puede dejar en muy mala posición. Incluso mucho peor que si intentáramos un bloqueo directo o una esquiva limpia. Debemos tener un excelente manejo del ma-ai ya que buscamos alcanzar a rozar levemente el arma de nuestro adversario en una distancia muy corta y en muchos casos en un movimiento de avance hacia el lugar donde nace el ataque. Si alguien estuviera viendo nuestra defensa en ese momento no debería percibir la deflectación. Solo verá el ataque fallido de nuestro adversario y el contra ataque nuestro logrando su objetivo casi al mismo tiempo.

Para graficar mejor nuestra explicación vamos a hace algunos paralelismos. Deflectar es una acción muy distinta a la de bloquear (uke waza) donde lo que se busca es obstruir directamente el recorrido del ataque adversario e incluso se intenta destruir al mismo tiempo el “arma” atacante utilizada, ya sea natural o artificial. Ambas waza (Uke waza y Suriage waza) pertenecen a la familia de las Oji Waza es decir una técnica reactiva ante un ataque del adversario, aunque los objetivos buscados son muy diferentes. Otro concepto similar que se suele confundir con las Suriage Waza son las Harai Waza o técnicas de apertura. Este tipo de técnicas pertenecen a la familia de las Shikake Waza, es decir técnicas de iniciativa y lo que buscan es actuar sobre una técnica o guardia (kamae) estática, provocando su desvío para así poder entrar nuestro ataque por la apertura provocada, lo que las aleja aun más del concepto de las Suriage Waza

Conclusiones:

Al comparar estas secuencias, es como aquellos que estamos iniciados en varias líneas de combate, empezamos a “atar cabos” de conceptos que se suelen encuadrar en determinado arte marcial cuando en realidad son aplicables en variadas y diferentes disciplinas. En este articulo hemos puesto como ejemplo la DEFLECTACION, pero podemos hacerlo extensivo a cualquier tipo de técnica. Lo podemos hacer con Atemis (golpes), Nage Waza (volteos y proyecciones), Kansetsu waza (luxaciones), Kyusho (puntos vitales) y así sucesivamente. Y si vamos aún más lejos, podremos inferir que muchos conceptos utilizados en artes marciales podrán ser trasladados a infinidad de actividades. En un mundo moderno de súper especializaciones solemos caer en la trampa de entender nuestra práctica como una versión acotada de lo que realmente es. Así fue como el Judo olvidó su trabajo de Goshin Jutsu (defensa personal), el Karate olvidó su trabajo de Nage waza o el Aikido olvidó… su esencia de arte de combate. Terminemos con la mala tradición de segmentar conocimientos cuando hay tanta sabiduría oculta en nuestras queridas artes marciales. Y no hablo de agregar o mezclar cosas sino de rescatar del olvido lo que ya estaba escrito por nuestros ancestros. ¡Son cosas muy diferentes!

El famoso ronin del siglo XVII Miyamoto Musashi solía decir que lograda la maestría en los principios de determinado arte marcial ya no necesitaba de maestros en otras artes. Siendo joven, mientras observaba a un maestro de Taiko utilizar sus dos baquetas para ejecutar su arte, dedujo que utilizar dos espadas era más útil que utilizar una sola y mantener de esa forma un mejor ritmo de un combate. Posteriormente, en su libro Gorin No Sho entabla paralelismos entre el arte de la estrategia con el oficio de carpintero. Y también sabemos que fue un consumado calígrafo y pintor. Entonces, podemos considerar a esta expansión de conocimientos hacia todos los aspectos de la vida como el fin último de las artes marciales. Hay un enorme tesoro oculto en las tradiciones marciales de Japón. Solo debemos darnos cuenta que siempre estuvo allí…

 

Texto: Jorge Orpianesi- Artes Marciales Japonesas

Fotografías:  Jorge Orpianesi – Marki González – Juan Ayassa